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Factores cognitivos, genéticos y ambientales pueden contribuir a los trastornos de salud mental en la adolescencia
Fecha 2013-03-01


Europa Press

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MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) - Factores cognitivos, genéticos y ambientales pueden contribuir a los trastornos de salud mental en la adolescencia, según varios estudios, publicados en 'Psychological Science', 'Clinical Psychological Science', y 'Journals of the Association for Psychological Science'.



   Por un lado, el investigador Gregory T. Smith y su equipo vieron el impacto de dos teorías sobre el carácter de urgencia en adolescentes. La primera recoge que la urgencia refleja la tendencia de la gente a actuar precipitadamente o impulsivamente.

   Mientras que, la segunda supone que las personas respondan ante emociones con una acción precipitada, como el consumo excesivo de alcohol o comida en exceso así como a una ausencia de acción imprudente, que se asocia con los síntomas de la depresión.

   En investigaciones anteriores, Smith y sus colegas encontraron que los niveles de urgencia en escolares de 5º grado derivaban en conductas adictivas cuando estaban en 6º grado. Y, en otro, los investigadores encontraron que el nivel de urgencia en 5º grado derivaba en niveles más altos de depresión al final del 6º grado.

   Por otro lado, Mollie N. Moore y su equipo investigó si los estilos de respuesta asociados al hecho de rumiar podrían explicar parte de la vulnerabilidad genética asociada con la depresión.

   De esta manera, un total de 756 adolescentes de edades entre 12 y 14 años completaron un cuestionario sobre estilos de vida; además de medir sus síntomas depresivos. Así, alrededor del 54 por ciento de los síntomas de depresión podría atribuirse a factores genéticos, mientras que el 37 por ciento de la variación radica en la reflexión, y el 30 por ciento, en la distracción.

   Por su parte, Kenneth A. Dodge probaron un programa de intervención preventiva para ayudar a los niños que padecen un problema de agresión a una edad temprana.

   De esta manera, un total de 891 niños de la escuela infantil que se encontraban en alto riesgo de comportamiento antisocial durante la adolescencia fueron asignados al azar para recibir la intervención 'Fast Track' o un programa de control.

   Los resultados revelaron que los niños que formaban parte del grupo de intervención disminuyeron sus niveles de comportamiento antisocial al final de 9º grado, impulsado, en parte, por la mejora en tres aspectos específicos de los procesos sociocognitivos.

   Estos resultados sugieren que los procesos sociocognitivos pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la conducta antisocial en los jóvenes.
 





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